De un correo a un compromiso con fecha
La mayoría de las cosas que se te olvidan no están en tu lista de tareas: están enterradas en un párrafo que leíste el martes.
Piensa en lo último que se te pasó. Probablemente no era una tarea que anotaste y no hiciste. Era una frase dentro de un correo —"te lo mando antes del jueves", "quedamos en que lo revisabas tú"— que leíste, entendiste y nunca convertiste en nada.
Ese es el hueco real. No falta un gestor de tareas más: falta el paso entre leer y anotar, que hoy sigue siendo manual y por eso falla.
Lo que hay que detectar no es "una tarea"
Detectar tareas en texto suena fácil y sale mal, porque casi todo lo que parece una tarea no lo es. "Habría que mirar lo del contrato" no compromete a nadie. "Te paso el borrador el miércoles" sí, y además dice quién y cuándo.
Lo que merece la pena extraer es un compromiso: una obligación con dueño y con fecha. Tres preguntas lo delimitan bastante bien:
- ¿Quién queda obligado? Si eres tú, es tuyo. Si es la otra persona, no es una tarea: es algo que estás esperando, y merece un recordatorio distinto.
- ¿Hay una fecha, aunque sea vaga? "La semana que viene" es una fecha. "Cuando puedas" no lo es, y convertirlo en un vencimiento inventado es la forma más rápida de que el usuario deje de fiarse.
- ¿Alguien lo aceptó? Una petición sin respuesta es una petición. Una petición con un "ok" debajo es un compromiso.
Lo que estás esperando también cuenta
La mitad olvidada del problema son los compromisos ajenos. Prometiste esperar y nadie te avisa cuando la fecha pasa. Un asistente que solo mira tus tareas te deja igual de expuesto: el proyecto se para porque el otro no entregó y tú te enteras tarde.
Registrar las dos direcciones —lo que debes y lo que te deben— cambia el tipo de aviso que se puede dar. En vez de "tienes 6 tareas", sale "esto lo prometiste tú para mañana, y esto lo prometieron a ti hace tres días y no ha llegado".
Y luego hay que devolverlo al calendario
Extraer el compromiso es media faena. La otra media es colocarlo donde se va a ver: en el calendario si ocupa tiempo, en recordatorios si es un aviso puntual, y siempre con un enlace al mensaje del que salió, para poder comprobar de dónde viene sin buscarlo a mano.
Ese enlace de vuelta parece un detalle y es lo que hace que el usuario confíe. Un compromiso sin origen es una afirmación del sistema; con origen, es una cita.
Así es como funciona el Mission Control de Madrugo: lo que llega se convierte en algo con fecha, y cada cosa con fecha sabe de dónde salió. Hay más sobre el paso anterior en triaje de correo con IA.